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23 dic. 2013

Reseña: La Paloma de Patrick Süskind


Sinopsis:
La paloma es la historia de un incidente en París. Una parábola de cotidianidad insólita que se agranda hasta adquirir la dimensión de una pesadilla.
  
Un personaje singular descubre cierto día la presencia inesperada de una paloma ante la habitación en la que reside. Este percance, imprevisto y minúsculo, cobra proporciones aterradoras en la mente del protagonista, y convierte en una pesadilla pavorosa y grotesca a un tiempo la jornada de su vida, de la que el lector será testigo.
  
Maestro de la alusión y de lo obsesivo, Süskind revela una vez más su don de edificar, sobre la paradoja o la rareza aparentes, una reveladora metáfora moral del trasfondo de la existencia humana.

Reseña:

Desde que en 1942 los nazis se llevaron a sus padres, Jonathan Noel aprendió a desconfiar de los hombres y a alejarse de ellos. En adelante, encontrar un “estado de tranquilidad monótona y ausencia de incidentes” fue su máxima aspiración. Y con ese fin contrajo matrimonio, pero a los cuatro meses su esposa tuvo un hijo y poco tiempo después abandonó a su marido.
Ahora, transcurridos 30 años, Jonathan ha conseguido forjarse una existencia anodina y anónima. Esto le hace ser completamente feliz pues sólo desea que nada esencial le suceda, ningún acontecimiento o novedad capaz de turbar su reducido espacio vital hecho de costumbres y hábitos minúsculos. No tiene amigos ni conocidos. Trabaja, impasible como una esfinge, en la portería de un banco en París. Pero entonces ocurre un incidente imprevisto: ante su puerta aparece una paloma. Y esa presencia inesperada cobrará poco a poco dimensiones de pesadilla grotesca y aterradora en la mente de Jonathan, que de pronto se ve abandonado por todas las barreras protectoras que tan laboriosamente ha edificado en torno suyo.
Parábola sobre el miedo, la inseguridad y el vacío que padece el hombre contemporáneo, La paloma, a través de un relato de insólita cotidianidad, es una pequeña obra maestra y una desgarradora reflexión sobre la condición humana y sus limitaciones.

La paloma es una de esas novelas cortas en las que uno raramente repara, una novela de esas que, por lo general, están pérdidas en los estantes de alguna librería, o en el depósito de las bibliotecas (hay que hacer hueco a obras más recientes y con mayor demanda gracias a buenas campañas de publicidad). En ocasiones, incluso, se encuentra en nuestra propia casa.

Sí, lo reconozco, si no hubiera sido por ello (esta preciosidad se hallaba en mi habitación, camuflada entre libros de texto, apuntes viejos y demás bártulos) no la habría jamás leído.

Hace años intenté, sin éxito, leer la que es considerada obra maestra de Süskind; El perfume. Fracasé. Deje el libro al poco de  comenzarlo. No me sugería nada la historia de alguien que mata y “roba” el olor de sus víctimas para “crear” con ello perfumes perfectos  y casi mágicos. Si su principal obra no me había enganchado, ¿qué alicientes tenía para leer una obrita menor? Ninguno, sin duda.

Pero, ah, el aburrimiento obra milagros insospechados. Buscando algo con lo que entretenerme, me tope con La paloma, vi que era corto y me dije ¿por qué no? Siempre podía dejarlo si no me enganchaba. Por intentarlo…

Tengo que decir que la historia del pobre señor Noel me atrajo desde la primera línea. Süskind sabe dibujarnos con una precisión propia de un artista de las letras no solo el entorno en el que se mueve el protagonista, sino también sus miedos, sus angustias. Superficialmente la actitud del viejo portero del banco parisino puede parecernos ridícula, grotesca, pero, si se lee entre líneas vemos que en el fondo lo que subyace no es más que una meditación sobre la soledad humana.

Apartado de todo contacto humano, de una forma cuasi-voluntaria, Jonathan Noel vive con temor un hecho aparentemente trivial; la presencia de una paloma en la puerta de su habitación. Esto le obligará a mantener una pequeña conversación con la señora de la limpieza del edificio. Provocará que tenga un par de despistes en su trabajo que le hagan plantearse si no le habrá llegado la temida vejez.

Es una novela, ya he dicho, breve, apenas 122 páginas. El único “pero” es que no hay capítulos. Lo recomendable es leérsela de un tirón. Elegir una tarde de lluvia, desconectar el móvil, encerrarse en la habitación y compartir con el señor Noel, su inusitado miedo ante la presencia de la desvergonzada paloma.

Dicen que cuando se comparten los miedos, estos se difuminan.

(Reseña hecha por Rut)