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11 dic. 2014

Reseña: El Libro de cementerio de Neil Gaiman


Sinopsis

Después de que un asesino despiadado acabe con su familia, un bebé escapa de la cuna en medio de la noche y logra alcanzar el cementerio más cercano a su casa. Allí será acogido por los bondadosos espectros que habitan el camposanto, quienes lo bautizarán como Nadie Owens, Nad, cuidarán de él y lo ayudarán a protegerse de ese criminal que pretende acabar con su vida, incluso años más tarde…

En El libro del cementerio, Gaiman nos lleva a su terreno, nos introduce en su mundo irreal y nos seduce con su homenaje a los mitos y leyendas universales.

Reseña 

Si la primera novela que leo de alguien me gusta, tengo la costumbre de buscar otras obras para decidir si es un autor al que pueda incluir dentro de mis preferidos, o el hecho de que esa novela me haya gustado ha sido simple casualidad.

Leí por primera vez a N. Gaiman gracias a una buena crítica de uno de sus últimas novelas, El océano al final del camino. Animada por las buenas sensaciones que me dejó, busque otras obras del autor, todas las cuales cumplieron mis expectativas.

Así, cuando hube de realizar un viaje de cuatro horas en tren, en un regional (por mucho expres que tenga de apellido, sigue siendo un regional), decidí llevar un buen libro para hacer menos pesado el trayecto. Elegí para ello una vieja novela de Gaiman; El libro del cementerio.

Los paralelismos con la famosa obra de Kipling, de la que Gaiman se siente deudor tal y como manifiesta al final del libro, son evidentes ya desde el título. Un bebe, al que llamarán Nadie, pierde a sus padres de forma violenta y acaba en un viejo cementerio. Allí los espectros lo cuidarán y protegerán. Como se ve, la historia de Nad no va ase muy diferente a la de Mowgly.

Al mismo tiempo que conocemos la forma en que transcurre la vida de Nad en el cementerio: el poco entusiasmo con el que asiste a unas clases en las cuales es el único alumno, la manera en la que se relaciona con los habitantes del cementerio, la amistad con una niña “viva” que pasa el tiempo allí con su madre, su experiencia en un colegio fuera de los límites del camposanto, algún que otro susto debido a su curiosidad y desobediencia, etc, empezamos a sospechar que una amenaza se cierne sobre él. Dicha amenaza es la que le impide abandonar definitivamente el cementerio y trasladarse a vivir con los vivos, que es con quienes debería estar (al igual que el lugar de Mowgly es entre los humanos y no con los animales de la selva)
Gaiman logra que toda nuestra atención se centre en el libro, de forma que, mientras dejamos atrás el paisaje castellano y nos adentramos en territorio cántabro, mientras de fondo se escucha a la típica niña molesta, inevitable en este tipo de viajes, nos vamos sumergiendo cada vez más en la historia del pequeño Nad hasta descubrir cuál es el peligro que le acecha.

Al hacerlo, no podemos menos que pegar un pequeño brinco en nuestro asiento.

O, tal vez, solo sea que hemos llegado a nuestro destino.

Reseña hecha por Rut