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22 ene. 2012

Cuatro Extractos de Nube Negra



EXTRACTO "POWER RANGER ROSA"

Le urgía un incentivó. Algo que le hiciera desear patear a los chavales con toda su alma y no darles una manta y un plato de sopa. Pensó en Tara. No era suficiente. Casi podía verla en cada uno de los rostros que venían hacia ella. No podía pensar en la niña sin pensar que ellos, también lo eran. Buscó y buscó hasta que lo encontró. Se dijo a sí misma que aquellos muchachos eran los que estaban en la oficina de los silos de cereales donde John fue herido casi… No, ellos eran los que le habían atacado por última vez en su vida. Surtió efecto. Y entonces… gritó de dolor. Patada, puñetazo, corte, salto, puñetazo, patada, corte.

Nathaniel redujo e hizo huir a sus atacantes malheridos y recuperó su arma. Una marabunta de cuerpos se alzaba ante él formando un círculo, dejándole fuera. Se acercó con premura para sacar a Elizabeth de su centro. Cuál fue su sorpresa cuando descubrió que ella se estaba defendiendo como… “Dios santísimo.” Era como ver una película mezcla de “Tom Raider” y “El Señor de las Moscas”. Increíble. Patadas en el aire, puñetazos y llaves de lucha, un batiburrillo de estilos. Elizabeth estaba luciendo una destreza de combate que haría palidecer de vergüenza a muchos de los hombres que habían servido con él, además de una fuerza y coraje inmensos que por desgracia comenzaban a flaquear. Dos disparos de advertencia al aire y los muchachos centraron su atención en él. Cosa que Elizabeth supo aprovechar derribando a un par de atacantes más.

EXTRACTO "MAGO DE OZ"

-¡¡Tú también padecerás mi cólera!! -dijo divertido, falseando la voz para darle un tono aterrador a la vez que trataba de arrastrarla por la muñeca hacia abajo.

-No -rió ella, cortada-. No seas ganso, Nathaniel.

-Ayudadme, mis valientes soldados -gritó él-. Es la Bruja Mala del Oeste. Daros prisa antes de que mande a sus monos voladores a por nosotros.

A su orden los niños se levantaron enloquecidos y saltaron sobre ella. Tara y Tomy la sujetaban por las rodillas, Sammy la rodeaba por la espalda, atrapando sus brazos mientras Charlie ayudaba a su tío tirando de ella por el otro brazo. Eli tuvo que ceder para no caer de golpe al suelo. Cuando estuvo de rodillas, Nathan la cogió por las muñecas y la obligó a tenderse en la moqueta azul. Él la retenía sentado tras su cabeza sujetándole las manos al suelo.

-Todos, a hacerle cosquillas. Hasta que se quede sin poderes de tanto reír -mandó Nathaniel y los chicos obedecieron.

EXTRACTO "BAÑOS COMPARTIDOS"

Eli tenía que salir de allí antes que él. No sabía por qué se sentía cohibida en ese momento. Ya había estado más veces en el baño con más gente, incluido él. Un extraño cosquilleo de vergüenza la impulsó a ponerse en pie, recolocarse las ropas y salir escopetada. “Tarde, Eli. Como siempre, tarde.” Frente a ella Nathaniel. Desnudo, mojado y con una toalla blanca en la cintura.

No quiso hacerlo, pero lo hizo. Escaneó cada centímetro de él, de pies a cabeza. Nathan estaba de espaldas a ella y no la había visto. Estaba tan musculoso como prometía estarlo cuando llevaba ropa puesta. Bien. Ahí estaba, el porqué aquella vez era diferente a las anteriores en las que habían coincidido en el baño. Nadie sale vestido de la ducha. Elizabeth se moriría antes de decirlo en voz alta pero… le gustaba en demasía lo que estaba viendo. Estaba embobada siguiendo el recorrido de las gotas de agua que descendían por aquellos anchos hombros, deslizándose lentamente piel abajo por todos esos músculos hasta desaparecer en el suave algodón blanco de la toalla en la cadera de Nathan.

EXTRACTO "MOMENTO AFEITADO"

-Te has dejado un poco ahí -le señaló Eli entre la oreja y el cuello.

-¿Aquí? -Eli negó y le señaló de nuevo-. ¿Dónde? No me lo veo. ¿Te importaría…? -se rindió Nathaniel, ofreciéndole la cuchilla.

-No, claro -respondió ella, tomando la hoja de afeitar-. Tuve que aprender a la fuerza cuando mi hermano se rompió las dos muñecas con la moto. Además, lo de seguir indicaciones no es lo tuyo.

Ella le sugirió que se apoyara sobre el mármol de los lavabos para que le diera más luz. Elizabeth en un principio tenía intención de acercarse lo mínimo a él y sólo repasar ese trozo de difícil acceso, de su mandíbula. Últimamente las primeras intenciones de Eli siempre se quedaban en eso, intenciones. Estaba tan concentrada que no percibía que se iba acercando a él, para ver y apurar mejor. Sin percatarse acabó totalmente entre sus piernas apoyando su peso en él. Nathaniel se mantuvo quieto con la barbilla apuntando al techo. Antes de darse cuenta, Eli estaba enfrascada en la tarea y le estaba afeitando por completo. Tan natural como si se lo hubiera estado haciendo todos los días de su vida. Nathaniel permanecía con los ojos cerrados tan relajado y a gusto que pensó que se echaría a ronronear como un gatito. Era tal su cansancio que apenas fue consciente de que unía las manos en la espalda de Eli, pasándole los brazos por la cintura. Ella igualmente pareció no percibirlo, no importarle o las dos cosas. Y así fue guiando la barbilla suavemente con su mano, ajustando la inclinación correcta mientras él se dejaba hacer.


Fuente: Perros con Suerte

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